Cuando un activo es considerado “mantenido para la venta”, entraña muchas veces cierta confusión, en el sentido en que insta a pensar en el final de la utilidad del activo para su poseedor o la enajenación final de la empresa, no siendo siempre así.
Cuando un activo es considerado “mantenido para la venta”, entraña muchas veces cierta confusión, en el sentido en que insta a pensar en el final de la utilidad del activo para su poseedor o la enajenación final de la empresa, no siendo siempre así.