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Deterioro del valor de los activos en las NIC.

Como ya contamos anteriormente sobre que se debe comprender por deterioro, vamos a ver ahora la perspectiva de la norma internacional (NIC Num. 36),  aplicable a las pérdidas por deterioro del valor de activos, con las siguientes excepciones:


– existencias (NIC núm 2);
– activos que surjan de contratos de construcción (NIC núm 11);
– activos por impuestos diferidos (NIC núm 12);
– activos procedentes de las retribuciones a los empleados (NIC núm 19);
– activos financieros a los que sea aplicable la (NIC núm 39);
– inversiones inmobiliarias registradas por su valor razonable (NIC núm 40);
– activos biológicos relacionados con la actividad agrícola que se valoren por su valor razonable menos los costes estimados de venta (NIC núm 41);
– costes de adquisición diferidos y activos intangibles, derivados de los derechos contractuales de una aseguradora bajo contratos de seguros (NIIF núm 4); y
– activos no corrientes clasificados como mantenidos para la venta (NIIF núm 5).

1. Identificación de activos  deteriorados.

Cuando el importe en libros de un activo (unidad generadora de efectivo) exceda de su importe recuperable, es cuando contablemente, su valor se ha deteriorado.

Una entidad debe evaluar si existen indicios de deterioro del valor de sus activos al final de cada ejercicio sobre el que se informa y, si existiese algún indicativo al respecto, debe estimar el importe recuperable del correspondiente activo. Por el contrario, si se concluye que no existe ningún indicio al respecto, la entidad no está obligada a realizar una estimación formal del importe recuperable, excepto en los siguientes casos en los que, con independencia de que existan o no tales indicios, la entidad debe comprobar si el valor del activo se ha deteriorado, al menos, anualmente:

– activos intangibles con vida útil indefinida.
– fondo de comercio procedente de combinación de negocios.

En el caso de que haya deterioro, debe estimarse el importe recuperable del activo individualmente considerado; si no fuera posible estimar este, deberá determinarse el importe recuperable de la unidad generadora de efectivo a la que pertenece.

2. Como valorar el importe recuperable.

El importe recuperable de un activo es el mayor de los siguientes importes:
– valor razonable menos costes de venta; o
– valor de uso, es decir, el valor actual de la estimación de flujos futuros de efectivo derivados del uso continuado del activo y de su enajenación.

3. Reconocimiento y valoración de pérdidas por deterioro.

El importe en libros debe reducirse hasta su importe recuperable, lo que es una pérdida por deterioro que debe reconocerse inmediatamente en el resultado del ejercicio, salvo que el activo ya esté por su valor revalorizado.
Después de reconocer una pérdida por deterioro, los cargos por amortización del activo deben ajustarse en los ejercicios futuros para distribuir el importe en libros revisado del activo, menos el valor residual, en su caso, de forma sistemática hasta el final de su vida útil.

Nunca es reducción debe estar por debajo del mayor de los siguientes importes:

– su valor razonable menos costes de venta.
– su valor de uso (si se pudiese determinar).
– O por supuesto, cero.

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